Paseo por Budapest: idle, silenciado.
Budapest son dos ciudades que acordaron compartir un río. Pest es plana, reticulada y muy viva a pie de calle, todo fachada decimonónica con un bar o una librería recortada dentro; Buda empieza a subir de inmediato y se queda en silencio a una manzana del puente. Cruzar de una a otra andando son diez minutos y lo cambia todo: el ruido, la pendiente, la edad de los edificios. Estos recorridos hacen ese cruce a pie en vez de saltárselo.