Paseo por Málaga: idle, silenciado.
Málaga es un centro pequeño con una cantidad de luz desproporcionada. Las calles viejas son de mármol, peatonales y lo bastante estrechas para quedarse en sombra; luego se abren a una plaza o al puerto y el resplandor llega de golpe. El paseo marítimo es otro recorrido distinto: palmeras, acera ancha, nada por encima de dos plantas. Hacer las dos cosas a pie son veinte minutos, y el cambio de temperatura entre una y otra se nota incluso a través de una pantalla.