Paseo por Segovia: idle, silenciado.
En Segovia el acueducto no está en un recinto: está en una plaza, con bares alrededor y gente pasando por debajo camino del trabajo. Desde ahí el casco antiguo sube por una calle estrecha hasta la catedral y sigue subiendo hasta el alcázar, con el terreno cayendo a los dos lados. Es un recorrido lineal de veinte minutos que atraviesa dos mil años sin que nada lo señale, y andando esa continuidad es lo más raro que tiene la ciudad.