Paseo por Milán: idle, silenciado.
Milán es la ciudad italiana que menos se parece a la idea turística de una ciudad italiana. El centro es un distrito de negocios en funcionamiento que da la casualidad de tener una catedral dentro, y las calles llevan gente yendo a trabajar más que gente fotografiando cosas. Eso la convierte en buen paseo: el ritmo es rápido, las aceras anchas, los escaparates caros y las galerías cubiertas le dan al conjunto una acústica que ningún otro centro italiano tiene.