Paseo por Oporto: idle, silenciado, velocidad 1×.
Oporto está apilada. La ciudad baja al río por terrazas, y las calles que las conectan son empinadas, estrechas y alicatadas, con edificios que se inclinan unos hacia otros por arriba. Abajo, en la Ribeira, hay orilla y gente; doscientos metros cuesta arriba hay tendederos, gatos y casi nadie. Recorrer esa distancia vertical es la experiencia entera de la ciudad, y en una foto fija no se ve en absoluto.