Paseo por Sevilla: idle, silenciado, velocidad 1×.
El casco viejo de Sevilla está trazado para quitar el sol de encima, y andándolo se entiende que eso es una decisión de diseño y no una casualidad pintoresca. Las callejas de Santa Cruz apenas son más anchas que una persona, giran cada pocos metros y se mantienen frescas y en penumbra mientras las plazas a las que dan deslumbran. Hay naranjos en casi todo el recorrido. Es un paseo corto en distancia y lento en la práctica, porque hay una esquina cada quince metros.