Paseo por Granada: idle, silenciado.
Granada se camina cuesta arriba casi siempre. El Albaicín es una ladera entera de callejas empedradas que suben en zigzag entre tapias encaladas, y cada pocos metros se abre un hueco por el que aparece la Alhambra enfrente, a la misma altura de los ojos. Abajo el centro es plano, comercial y ruidoso. Entre las dos cosas hay diez minutos de subida que no se pueden resumir: son la ciudad.